Una vez que lo experimentas, no hay escapatoria. Una atmósfera lasciva y misteriosa… pornográfica. Conocer a una mujer casada en un motel clandestino en un callejón de Ikebukuro me dejó atónito. Pechos talla H que se movían al ritmo de la música, piernas abiertas, chupando una polla: un debut en el cine para adultos impactante. Dan Chiri
Publicar comentario