Cuando está borracha, se convierte en un monstruo besador, extremadamente erótico. En cuanto empieza a chupar, no te suelta hasta eyacular. Cuando está excitada, se masturba sin parar, pensando en penes. Perdió el último tren y se quedó a pasar la noche para tener relaciones sexuales. (Tsubaki Rika)
Publicar comentario