Estaba de viaje de negocios en el campo, solo con esa chica un poco descarada de mi grupo, de la que llevaba tiempo enamorado. No pude resistirme a besarla en nuestro alojamiento, pero las cosas dieron un giro inesperado: ¡resultó ser una mujer codiciosa y promiscua que hablaba con acento de Kansai!
Publicar comentario