[Si llamara a una esteticista a mi casa...] Una mujer voluptuosa, sexy y con un busto descomunal ha llegado, pero me da mala espina. Por alguna razón, no deja de hacer esos movimientos misteriosos, ¡apuntando a mis zonas sensibles! ¡Ni hablar, tengo que entrar...! ¿No suele ser al revés?
Publicar comentario