Una víctima de la sequía, que se suponía era una mala persona, ¡logró quedarse dormida! Una mujer casada con la que rara vez se encontraba (una compañera de clase que se reencontró en una reunión de exalumnos, un profesor de conversación de inglés al que asistió, una joven esposa en la cocina, una esteticista en el lugar de entrega) la consoló con el bastón de otra persona.
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