Gastando bromas a sus compañeros mientras se preparaban para el festival escolar. La cuerda de las esposas usadas como broma se clava en su piel, despertando su lado masoquista: retuerce las caderas e intenta contener sus gemidos, despertando a su mascota masoquista interior. Desde ese día, nos volvemos adictos a los juegos de sadomasoquismo, un secreto que debemos guardar de nuestros compañeros... Yoda Rin
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