Coqueteo serio, el primer intento. ¡Los muslos blancos que se asomaban por debajo de la minifalda vaquera en 1848 eran inevitables! ¡Tenía confianza en su cuerpo flexible! Puedo ver tus bragas con las piernas abiertas, ¿puedo meter la mano? Aunque me negué, me quité la ropa por alguna razón…
Publicar comentario