En la sala de armas del Maestro Nanbo, ¡una rubia despampanante con 276 uñas en los muslos llegó a casa! Tras unas copas, le acaricié sus generosos pechos (probablemente una talla H)... ¡Las marcas del bronceado que se veían cuando se los quitó eran tan tentadoras! Grabé en secreto sus jadeos sensuales, tan distintos a lo habitual, ¡eran simplemente irresistibles!
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