Coqueteo intenso, el primer intento. ¡La hermosa Arisa que conocí en Ikebukuro en 1888! En un ambiente tranquilo, cuando surgió el tema del sexo, respirabas agitadamente con una voz dulce. Una figura esbelta que no te hace sentir mayor, técnicas eróticas maduras y una abertura que te deja sin aliento al instante. ¡Perfecta!
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