[El poder del alcohol es aterrador.] Me emborraché con alcohol, me emborraché con hombres... Cero inmoralidad. Mi esposa cenaba, fingiendo entrar a la casa. Mi esposa, a quien le encanta beber, se emborrachó preparando la merienda. ¡Que siga la fiesta y que llegue el momento! Mi esposa, meneando la cintura y contrayendo los abdominales, ¡no para de dar rienda suelta a su pasión! Además, ¡sexo súper intenso en la puerta y la decisión de molestar a los vecinos! ¡Dos eyaculaciones seguidas, inundando el santuario conyugal con semen!
Publicar comentario