La vecina tenía pechos grandes y era guapísima. Aunque me trataba como a un niño, no dejaba de repetirle lo guapa que era. Al final, me dejó chupársela y hasta correrme dentro. ¡Estaba obsesionada con ella! Entonces apareció una rival y me enseñó los pechos y el atractivo sexual de Yuika. Yuika Onosaka
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