Parece que el shogi mejora el cerebro. Cuando fui a la clase de shogi por recomendación de mi abuelo, preocupado porque mis notas no habían mejorado, me esperaba una tía shogi regordeta. Ji-Po se sentía animada no por el cerebro, sino por la apariencia de sus pechos y su erección, que derribaba las piedras del tablero. 2 Haruna Hana
Publicar comentario