Lo que mi hija sobreprotegida descubrió recientemente: ● ¡Es increíble! Cuando me acerqué a la mesa de laboratorio, pude oír mis pensamientos eróticos y mis vergonzosas tendencias masoquistas, aunque creía que era imposible usar esta tecnología. Mi hija, al escuchar, también se puso en modo erótico, acusándome con picardía de ser masoquista y de haberme exprimido hasta la última gota de semen.
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